Hoodies y camisetas para gente que sabe que la "camisa de oficina" es el principio del problema. Patches a máquina de escribir, prints de fotocopia desalineada, etiquetas escritas a mano. Ropa para los que renunciarían si pudieran pagar el alquiler sin renunciar.
Lotes pequeños fotocopiados a mano. Cuando se acaba un drop, se acaba. Si pides reposición te la llevamos al outlet — la próxima ronda nunca es igual a la anterior.
Llevamos a la oficina lo que llevamos por dentro. Si ya odias el lunes, mínimo no te disfraces de lunes. Vístete como vienes a casa.
Nada de "comunidad". Si compras una hoodie nuestra es porque te gusta, no porque queremos que pertenezcas a nada. Las redes están desactivadas a propósito.
Llevamos años cosiendo en Barcelona con la misma fábrica. Si una costura cede, la coses tú o la cosemos nosotros. Lo único que no reparamos son egos.
Cada lote viene con un fanzine de 16 páginas. Lo escribimos en el bus, lo imprimimos en una fotocopiadora del barrio. Si lo recoges, te lo metemos dentro de la bolsa.
Estuve seis años trabajando en una empresa de software con sede en San Francisco. Cada lunes a las 9:30 había un all-hands de 90 minutos. Llegamos a tener 280 personas en zoom. En el sexto año dejé el trabajo y empecé a coser camisetas. Aquí está la historia, sin filtros, en formato fanzine.
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